Este no es mi James, ¡que me lo han cambiaooo!
El viernes fui a ver la última de [tag]James Bond[/tag], esa que todo el mundo dice que nos esta tan mal, pues si, está mal, bueno, peor que mal, está fatal, por lo menos para un servidor, fiel seguidor del agente desde hace muchos años.

¿Qué queda del dandy cuasi-victoriano?. Ahora el nuevo Bond, que, dicho sea de paso no lo hace nada mal (desde luego mucho mejor que sus dos antecesores), tiene más pinta de jugador metrosexual de equipo galactico que del glamouroso (y pelín misogino) agente de toda la vida. Ahora es más musculoso, más cachas, más depilado y más karateka que ninguno de los anteriores (¡Dios mio!, que daño ha hecho John Woo al cine de Hollywood), pero le falta ‘charming‘.
Lo peor de todo no es el propio Bond, que la verdad salva el papel con dignidad, sino los cambios introducidos en el personaje como tal. ¿Cuándo se ha visto al superagente más estiloso del mundo conducir un coche de gama media-baja como en esta película?. Sí. La primera vez que se ve a Bond conduciendo un coche es… un ¡Ford Mondeo!, ¿donde quedaron aquellos flamantes y maravillosos Aston Martin? ¿y el Masserati, el Lotus Esprit o los BMW?…madre mía! hay que ver como está el servicio (secreto).
Otra de las cosas admirables de la saga Bond era la cantidad de gadgets que el espía tenía: que si un cinturón con tirolina, que si super-reloj-laser-corta-hormigón-armado (y además da la hora), que si el Aston Martin equipado de rayos láser, lanzamisiles, cristales a prueba de balas y un cohete que impulsa el vehículo, que si un llavero con explosivos, unos esquíes que disparan balas, una cámara fotográfica en un anillo… en fin la delicia de un techie como yo. Pues en esta última entrega, nada de nada; lo más tecnológico que tiene James es un portátil Vaio al que mi IBM X41 no tiene nada que envidiar y un teléfono también de Sony (¿adivináis quien paga la peli?) que se puede conseguir en cualquier franquicia de The Phone House. Pues vaya [tag]gadgets[/tag]… si el pobre Q levantara la cabeza!!.
¿Y los villanos?, esa era otra de las cosa más facinantes de las películas de Bond sus supervillanos, megalómanos, los requetemalos malosos del mundo mundial, con ansias de destruir o conquistar el mundo, o de convertirnos a todos en fieles comunistas. Inmensamente ricos, inmensamente poderosos, inmensamente crueles, inmensamente tarados (física o mentalmente)… ufff, de esos ya no debe de quedar ninguno, porque en esta película el malo es cutre, muy cutre.
Y por último (y ya sé que algunas acusarán un ramalazo machista) las chicas. Las chicas bond siempre han sido parte del atractivo de las películas de 007, y aunque algunas parecen sacadas de algún calendario erotico-festivo más propio de un taller de la España de los 70, hay otras que merece la pena nombrar por su belleza y porque además luego han seguido una carrera más o menos singular en el cine. ¿Cómo olvidar la famosa escena de Ursula Andress saliendo del agua en la primera pelicula de la saga?, ¿y que me decís de féminas como Akiko Wakabayashi (”Solo se vive Dos Veces”), Jane Seymour (”Vive y deja Morir”), Barbara Bach (”La Espía que me Amó”), Carole Bouquet (”Solo para tus Ojos”), Maud Adams (la única que ha participado en dos películas de la serie: “Octopussy” y “El Hombre de la Pistola de Oro”), Tanya Roberts (”A view to a kill”), Talisa Soto (”Licencia para Matar”) Sophie Marceau y Denise Richards (”El mundo no es Suficiente”) o Halle Berry (Muere otro Día). Aunque mi favorita de todas es Honor Blackman, que encarnaba a la pseudo-sáfica Pussy Gallore en “Goldfinger”, para mi gusto una de las mejores películas de toda la colección. Por no hablar de las chicas malas (Grace Jones o Famke Janssen) que son las mejores.
Pues en la última tampoco las chicas son para tirar cohetes; una deshabrida Eva Green y una aparición fugaz de Caterina Murino, no es suficiente. A este paso la chica con más sex-appeal de la saga va a ser M (por cierto ¿donde se ha metido Miss Moneypenny?)
[tag]Ian Fleming[/tag] que estás en los cielos perdona nuestras ofensas, no nos dejes caer en la tentación… y líbranos del mal (cine).
kainita
Parte de la base que este James Bond es el momento pre-007, y que de estilo y superespia tenia poco entonces
PD: Aun no la he visto
carlos
Bueno, eso no es desde mi punto de vista exacto,
En la novela original de Ian Fleming ya apuntaba maneras, ya tenía definido parte de su “futuro carácter”. En la novela original era mucho más bebedor y mujeriego que en la película (hollywood es tremendamente “correcto” en esos temas), eso sí igual de violento.
Y lo de conducir un Ford, je, je clama al cielo, ahí pierde todo su encanto (esto puede sonar clasista, pero parte del atractivo de Bond era su elitismo, sus maneras ‘bonvivant’ y eso lo ha ido perdiendo con cada película que va apareciendo.