Eso es lo que me pregunto después del regusto amargo que me dejó el debate que se celebró el miercoles en la buhardilla de Radicocable sobre la recuperación de la memoria histórica y la reconciliación a propósito del libro Héroes de los dos Bandos”, que acabó con un incidente entre dos de los participantes.

Creo que Fernando no se merecía que el encuentro terminara de esa forma.
Sobre el debate en sí mismo, me llamó poderosamente la atención, aparte de la intención de uno de los participantes por convertirse en protagonista/estrella del mismo, la tensión todavía latente (‘crispación silenciosa’ la llama Fernando) que existe cuando se habla del tema de la reconciliación nacional, de la guerra civil o, como en este caso, del tema de la recuperación de los cuerpos de los muertos que todavía yacen en fosas comunes o cunetas y sin recibir un entierro digno.
Aunque el libro de Fernando no trata de esto, sino de la gente que en nuestra guerra civil ayudó a otra gente a salvar la vida (sin importarle su ideología, sus creencias o su pertenencia a uno u otro bando) el debate enseguida derivó hacia el tema de quien tenía o no razón en la contienda,‘los buenos y malos’, los vencedores o los vencidos, hacia los ‘ajustes de cuentas’ con la historia, hacia la revisión de los orígenes del conflicto y los culpables del mismo…
En vez de buscar puntos en común y zonas de encuentro entre los allí asistentes, que representaban las diversas maneras de ver el conflicto y el tema de la reconciliación (que me consta que los había), el debate derivó, especialmente por la insistencia de esa persona que quiso convertirse en protagonista hacia otros derroteros, intentando plasmar el conflicto en la situación política reciente (sobre todo por el tema del 11-M) y estableciendo paralelismos desde mi punto de vista totalmente erróneos.
Niego que, como sostienen algunos, la situación política española actual tenga ningún paralelismo con la de hace 70 años; tan solo hace falta echar un vistazo a los partidos que entonces existían y los que existen ahora, y sobre todo lo mas importante a la sociedad española actual y la de 1936. Niego categóricamente, por mucho que algunos intenten crear un clima social parecido, que exista en España actual un odio o unas desavencias como las que habia en la españa del 36. Y el que diga lo contrario es, desde mi punto de vista, un provocador, un desestabilizador y un camorrista.
En el debate pude escuchar opciones inteligentes y provechosas, el deseo de hacer autocrítica historica, el deseo de que sea la sociedad civil y no los políticos de turno quienes aborden este debate para que estos no lo utilicen en sus beneficio propio, el deseo de gente que estabamos en posiciones distintas respecto al conflicto y al tema de debate de buscar lugares comunes, posiciones desde las cuales acercar posturas, en definitiva entendimiento.
Entendimiento que fue roto por la postura intransigente de la minoría. Ese fue el final agridulce…
Gracias Fernando por organizar el debate y por la invitación. Enhorabuena por tu iniciativa !!.
Más información sobre este debate en los blogs de: Rosa, Luis y Arturo