Viendo al hombre sin nombre (IV)

El acto da paso (previa salida de unos magníficos canapés) al dabate sobre las consecuencias de la Guerra Civil, de lo que Suso tuvo que averiguar para llevar a cabo su novela; salen a la luz personajes y su papel en Santiago de Compostela en aquella época (como Torrente Ballester y otros). Se debate sobre la verdadera realidad de aquellos días y sobre las imposturas de muchos (de ambos bandos). Se debate sobre la memoria histórica, sobre la facilidad de las nuevas generaciones para olvidar o para trastocar los hechos, para dulcificarlos

El debate se va acercando, muy bien llevado por Fernando Berlín y David de Ugarte al tema de la Red. Habla Suso sobre el cambio que has supuesto la red desde el punto de vista de la velocidad y cómo en su mundo anterior era mucho más fácil, antes había un dominio bruto basado en la coherción; estaba todo muy claro; ahora nos cogen por el deseo; te dicen que todo es posible; estas totalmente estimulado por el deseo, por el consumo pero también hay mucha diversidad; los bloggers (aunque en realidad yo no me considero un blogger al uso, siempre digo que yo soy un ‘agitprop’, un agitador) hemos abierto y sobre todo estamos abriendo una brecha muy importante.

Por último me quedo con un comentario de [tag]Suso de Toro[/tag] sobre el futuro de la literatura y su visión dionisíaca de la misma, en el más puro sentido griego y clásico. Literatura que para Suso será en el futuro no para ser leída, sino cantada, representada o escenificada. Literatura que retoma su origen como en la antigua grecia, literatura hedonista y (esto lo digo yo) con un claro componente “multimedia”.

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